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La genética forense ha evolucionado mucho a lo largo de las últimas décadas y el ADN es clave en multitud de crímenes para saber quién es el verdadero culpable. Sin embargo, solemos pensar únicamente en la detección de ADN humano, pero no es el único que puede ser útil en algunas situaciones, también pueden ayudarnos virus y bacterias.

Un virus tiene una capacidad enorme de mutar, lo que les permite adaptarse rápidamente a las condiciones de los nuevos hospedadores y así poder escapar a los ataques del sistema inmune. Hay multitud de grupos de investigación que se dedican a estudiar la forma en la que evolucionan diferentes virus, como puede ser la gripe o el VIH, y cuáles son las características a nivel de ADN de estos virus a lo largo de los años. Además de ser útil para poder establecer la “historia” del virus pudiendo llegar muchos siglos atrás (lo cual es muyyyyy interesante), a nivel sanitario permite avanzar en el desarrollo de terapias antivirales y vacunas. Sin embargo, los estudios evolutivos sirven para muchas más cosas y una de ellas es aportar pruebas para resolver un crimen.
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Las primeras historias sobre vampiros surgieron en el siglo XVIII y a partir de entonces se han escrito y llevado al cine gran variedad de tramas con vampiros como figura central. Pero detrás del mito sí hay una historia real.

Los vampiros se crearon (o al menos eso parece) a partir de enfermos de porfiria. La porfiria es una enfermedad de tipo metabólico que habitualmente se da por herencia genética. En ella se ve afectada la producción del grupo HEMO, un elemento importante por ejemplo para la hemoglobina, responsable del transporte del oxígeno a través de la sangre. Como consecuencia, se produce un exceso de unas moléculas llamadas porfirinas, entre otras, que se acumulan en la piel, y se sufre un constante estado de anemia.

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Ser donante de sangre no es lo mismo que serlo de médula, ya no sólo por el procedimiento de extracción sino por el nivel de compatibilidad necesario. Pero, ¿por qué si un padre y un hijo comparten grupo sanguíneo, su médula puede ser incompatible?

Gracias a los avances actuales donar médula se asemeja bastante a donar sangre: ahora ya no es necesaria la punción lumbar con anestesia, sino que con el filtrado de nuestra propia sangre tras un tratamiento previo es suficiente. Lo que no es tan sencillo es encontrar una persona compatible. ¿Por qué?
Una vez donamos sangre, ésta es separada en glóbulos rojos, plaquetas y plasma, que es lo que se utiliza para trasfundir. El grupo sanguíneo está definido por el tipo (ABO) y el Rh (+ o -). Cada uno está determinado por un gen diferente y es resultado de la combinación de las variantes heredadas de nuestros padres. Éstos indican las 'etiquetas' que tienen algunas de tus células, como los glóbulos rojos, para reconocerlas. Así, tu organismo atacará a los glóbulos rojos que tengan etiquetas diferentes a la tuya al considerarlos cuerpos extraños.
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Fuente: flickr

Un doctor español fue el pionero de una terapia que llega a veces donde los fármacos no.

El Parkinson es una patología neurológica que afecta al sistema motor provocando temblores como rasgo característico aunque también producir lo contrario, que es conocido como “akinesia”, un estado cercano a la inmovilidad que, como mucho, permite hacer algún movimiento extremadamente lento. En algunos artículos lo definen como una enfermedad multisistémica porque se asocian también otras alteraciones como la de cambios en el ciclo REM del sueño, depresión o demencia, entre otros.

Quizás los temblores en las manos no parecen un problema muy grave a simple vista, pero el Parkinson va más allá en sus formas más agresivas. Imagina intentar sentarte en una silla a descansar o ver la tele y que se te mueva absolutamente todo el cuerpo, casi como si estuvieras en un barco con mar agitado. Un ejemplo claro es el de Michael J. Fox. Si veis alguna de sus entrevistas durante los últimos años es muy llamativo el movimiento constante de cabeza a pies. Resulta muy complicado en estas condiciones llevar a cabo actividades rutinarias, como pueda ser atarse las zapatillas o beber agua, sin ayuda externa.

 

Normalmente asociamos que una discapacidad se produzca a raíz de un accidente o que sea de nacimiento. No obstante, cabe la remota posibilidad de que se trate de una elección personal, lo cual es una enfermedad real.





Imaginemos que deben amputarnos un brazo o una pierna, ¿no os dan escalofríos al pensarlo? Pues, aunque parezca increíble, las personas con desorden de identidad de la integridad corporal sienten deseo ante esa situación. Es una patología rara en la que el individuo quiere voluntariamente convertirse en discapacitado.

Sin embargo, no vale cualquier parte del cuerpo, sino que dentro de ella hay variantes dependiendo del tipo de discapacidad que la persona desee: los que quieren perder un miembro (brazo, mano, pierna o pie) son el grupo más frecuente; a continuación, los que desean quedarse parapléjicos y, por último, los casos más raros, los de tipo sensorial (quedarse sordo o ciego).

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Hola chicos,

Hace mucho que no paso por aquí, de hecho tengo un post pendiente desde hace mucho a petición de un lector :S
Sin embargo, hoy os escribo para presentaros mi primera colaboración con Cienciaxplora, el blog de divulgación del grupo Atresmedia. Lo hago con una ilusión tremenda y espero que me sigáis por ambos sitios. Igualmente os iré enlazando aquí los posts para que no os los perdáis.

El tema que ocupa en este primer post es la poca conveniencia de lamerse las heridas explicándoos un poco la maravillosa "fauna" que tenemos en la boca.

Os dejo un trocito:

"Cuando nos hacemos una herida tendemos como primer acto reflejo a llevárnosla a la boca, sobre todo los cortes en las manos. La mayoría lo hacemos porque pensamos que de esta manera limpiaremos la herida y haremos que deje de sangrar más rápido… Pues estamos totalmente equivocados.

En nuestra boca campan a sus anchas una gran cantidad de microorganismos, en concreto entre cientos y miles de especies, algo que podemos intuir ya que más de uno de vosotros tiene alguna que otra caries, ¿verdad?

Las caries y otras enfermedades bucales, como la gingivitis y la periodontitis, son causadas por microorganismos. Aunque en general su presencia actúa como protección frente a bacterias patógenas que puedan acceder a nuestra boca, no siempre trabajan a nuestro favor. [...]"

Si queréis seguir leyendo pinchad AQUÍ (hay alguna curiosidad chula :P).